26/4/09

Lana

-Mi nefasta bisuegra…diría…siempre demoro en hacer cosas cortas. Como limpiar los roperos. Y también demoro…más aún en hacer cosas largas. Y más demoro…mucho más todavía, en hacer cosas que tengo que hacer mas adelante. (comienza a sacar ropa. La música desciende. La luz se normaliza, hay muchos pulloveres). Amo las lanas. Tengo un fervor apasionado por la producción capilar de oveja, si es patagónica muchísimo mejor. Siempre supuse que la lana era un producto prodigioso de la naturaleza. Es la mejor de las superficies, el mejor de los abrigos, y puede una manipularla sin ton ni son.
Quiero Sangrar Rosado....
Hoy les voy a secar la bocha a todos con un sonajero. Vamos a saltar como sapitos colgados del techo. Quiero también que aplaudamos como los bebés, y sonriamos sin motivo aparente. Por ser hoy también les voy a convidar de lo mejor que tengo. Voy a cocinar y poner globos en la pared. En este mismo día de hoy, quiero que todos se abracen, y nadie vuelva sin amor o sin amantes. Voy a perfumar todo el ambiente de sonrisas, y cuando estemos en el cúspide del caldo, les voy a regalar una flor.
Y en el momento en que el sol salga, voy a cubrir sus ojos con cuidado, y todos vamos a cantar bailando lerdo alrededor de los árboles.


Y
que nadie esté pendiente del tiempo. Que nadie pueda detenerse a pensar mas allá de su rasgo humano bullicioso, insolentemente inmaduro, literalmente liberado, anestésicamente reparador!


Para todos ustedes….siempre tengo la mesa servida.

7/3/09

De Plástico

Tengo el color del delincuente.
Una vela entre los dedos de los pies.
En el fondo de la lata, se enredó entre cadenas
El libro de los cuentos.
Ahí donde la brisa es de oro
Y los enjambres juegan pulseadas
Con los besos de premio.
No se movieron mis manos de esa tierra.
No bajó del cielo un recto rayo de luz,
Que me dictara señales en la espalda.
En el fondo de la tierra, quizá
Exista mi reserva de emociones.
En las esquinas donde se acostaron
Un puñado de fantasmas
Que no llenan la palma de una mano.
Sobre las ruedas de un gigante
Que se tropieza con pájaros y búhos.
Seguimos las huellas de la arena.
Sobre las venas de un mapa
Trazamos una odisea destartalada.
El falso coraje me alimenta los fervores,
Mientras replico a la grieta de un balde,
Que tan sabrosa es la impureza.
Son plantas de plástico.
Al fin y al cabo…

Somos

Memoriosos indulgentes misericordiosos
Dueños del culto a la letra.
Osad contagiosos tiranos a revocar la naturaleza.
Refinados satíricos del prestigio convencional.
Gritad con fuerza tu resentimiento ardiente.



Vos y usted y yo y mi persona,
Somos iguales.

14/1/09

No quiero la cinta en el pelo.
No me tienta el licor cremoso.
No quiero la numérica profecía.
No seduce el triunfo occidental.
No renuevan las ganas los manjares.
No quiero el tesoro escondido.
No quiero latidos en vano.
No necesito el quiebre de los parásitos.
No deseo el fulgor brilloso.
No calculo más allá de esta tarde.
No sacrifico médula por farsas rosas.
No sentencio al acusado de mi miseria.
No juzgo lo humano aunque oloroso.
No llevo conmigo los papeles que me dicen viva.
No deletreo a grandes velocidades.
No hay talentos en estos dedos.
No quiero el pedregoso infame camino asfaltado.
No quiero la desidia de la competencia.
No presiento si no miro a los ojos.
No entiendo si las voces vienen graves.
No renuevo las hojas si no duele.

Ahora Bien

Comenzar a revolver entre los paquetes. Reaccionar a sacudidas torpes de cabeza, segregarse entre las rejillas torcidas de la vereda, o pulirse como palo de escoba entre apretujones de manos que traspiran hemorragias perplejas por la tristeza que les da pulso. Mil millares de horas construyendo un edificio planificado con cartas viejas, que no se soportan en sus pies ni hacen el esfuerzo…si no cuenta con otro mazo tanta intención de elegancia. Y entre los gargajos me piden que ponga de rodillas mi pureza ante el artificio de la moral. Llenos de curvas cargadas los que se ríen siempre visten oscuro. Fijate en la hilera de hormigas quien se jacta de cargar menos, y siete de granos de arena merecen las muelas tuyas, talladas en marfil y sangre de un animal muerto. No me interesa la corteza de ese limón pasado, soy más soluble en los aires si no respondo a la necedad. Y floto con demencial satírica mientras concluyo en creer que tu inteligencia te marca mi sabiduría en las costillas, por dentro cerca de la sangre. Si que te ame no requiere que te dé la razón. Ahí estás, con la impronta manuscrita de la estirpe, golpeando en mi cabeza con los nudillos, dudando de que haya alguien. Colaboración para este calor amamantado, que se me permita cerrar la puerta, y abrir las piernas, tanto que se sienta el crujir de los cartílagos acompasados con el colchón o el mismísimo hierro aterciopelado. Siento tus dedos haciendo piruetas atrás de mi nuca. Lo entiendo en el mismo cortejo de tus sonrisas, si tu ánimo depende de cuantas arcadas llegaste a mostrar. Leo en el doblez de tus tobillos decaídos tus intenciones, que sólidas hacen su fortaleza, y nunca tuve armas medievales, y a pesar de todo, sigo siendo vulnerable al aceite caliente. Porque me encanta soportarlo. Porque mastico en tu cara que no es picadura suficiente la de las arañas pequeñas. Y con las gotas de óleo marcando las encrucijadas de mi cuerpo, sonrío como una virgen en su altar, sin jamás permitirse llorar este ente de granito, traído de los mares y ríos, perfecto hijo mestizo de la parca asustada de las guerras. Mirando las fieras de frente, entre canibalismos odiosos que consumen mis entrañas para ahogarse en su propio desperdicio, me despojo de la necedad, y de las canteras donde explotan virutas todo el tiempo en mi interior. Y todo…todo se perla con tornasoles aguados en las paredes de mis órganos. Siento profecías en los latidos cuando dejo que te alimentes de mi aliento y mis pasionales esfuerzos. Soy la galaxia entera cuando no necesito ojos que me procuren vencedora de esta guerra de gallos sin cuello…y con la cresta decaída.


Ahora bien….quién te quedaba por decir?